diumenge, 17 de maig de 2009

Eurovisión 2009

Un sabio dicho propone que “La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda”. Yo no voy por el primer camino sino por el segundo y a pesar de mis dudas tengo mis propias convicciones:




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Que el festival de la canción de Eurovisión es algo del pasado (años 60) que sirvió para reconstruir Europa desde el ocio y al mismo tiempo reivindicar la cultura europea y hacer frente a la avalancha de música norteamericana.

Que está hiperpolitizado. Y si no a qué vienen las victorias extrañas de Israel, Rusia o ahora el predominio los antiguas regiones –hoy estados- de Yugoslavia o Rusia.

Que se ha adaptado mal a los tiempos. Antes se llevaban los cantantes con pajarita y camisa de chorreras con voz melosa que cantaban canciones edulcoradas. Hoy se llevan tías jamonas y/o tíos cachas que al ritmo de música discotequera con toques folclóricos o étnicos, ejecutan una pieza de factura musical fácil pero de rápido consumo veraniego.

Que se ha dejado en manos de la masa, ¡oh democracia! El voto por las canciones frente a los jurados de “rayomini” de las eternas votaciones. En eso no ha cambiado genera descontentos igualmente...

A finales de los 90 RTVE había relegado el festival a la segunda cadena. Algunos países como Italia, Inglaterra, Portugal, etc. habían declinado la participación (no la cuota) para no hacer el ridículo. Un profesor de Oxford (creo) lanzó hace unos dos años una teoría que cuadraba con las opiniones del ínclito José Luís Uribarri. Era la teoría geopolítica. Demostrable empíricamente hasta el pasado año 2008: Malta, Grecia, Turquía, Armenia, Azerbaiyán se votan entre sí; como lo hacen Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia y Finlandia. Otro tanto hacen los del Benelux. Y los países de la antigua Unión Soviética dominan ahora mismo: Estonia, Letonia, Lituania, Bielorusia y Rusia.

Pero este año ha ganado lo previsible. Un bielorruso –bien parecido- que tocando violines ha representado a Noruega. Se ha zanjado el tema: el esfuerzo es lo que vale esta vez. Ha dejado en la cuneta a Suecia, una bellísima cantante de ópera que también merecía ganar y también ha España, que por una vez, llevaba un tema que hubiese ganado... El año pasado.


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Hay quien dice que ha sido el castigo por el Chiquilicuatre. Y es que el año pasado España fue la voz de muchos países frustrados ante la geopolítica del voto. Para esforzarte y no ganar: envía a un payaso. Aunque la práctica demuestra que no es la mejor diplomacia. Sea lo que sea, David Fernández, el actor que encarnó a Chiquilucuatre pudo forrarse el pasado verano y no lo hizo. Renunció al personaje después de perpetrar la astracanada eurovisiva. Soraya tiene madera de sobras para superar esa posición tan mala en la que fue confinada anoche por los votos mediáticos del SMS. Merecía ganar.

© Manel Aljama (mayo 2009)

1 comentari:

  1. Dicen que cada país tiene lo que se merece. Me vuelvo a acordar de Machado: "El español bosteza...". La participación de Soraya tuvo menos espectadores en España que la astracanada de David Fernández (Chiquilicuatre).

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